Nunca es suficiente… Soy perfeccionista.

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¿Eres perfeccionista? ¿Mucho? ¿Lo llevas bien, o hay momentos que te desespera?

Después de años viendo a diferentes personas, al poco de estar hablando con alguien, es fácil detectar si es muy perfeccionista. Porqué resalta un hecho muy caracterísitico, y es que las personas muy perfeccionistas son incapaces de darse permiso, para sentirse nunca del todo bien con eso que hacen. Es una característica, que en mi experiencia afecta sobretodo a chicas/mujeres (de todas las edades) aunque no es exclusivo del genero femenino.

Les personas perfeccionistas son fáciles de detectar, porqué nunca nada es suficiente para ellas. Siempre lo podrían haber hecho mejor, siempre hay alguna cosa que no fue como les hubiera gustado, siempre hay una voz interior, que no les deja sonreír completamente y sentir orgullo, tranquilidad y bienestar por ese trabajo hecho, por esa reunión, por aquel examen, por esa conversación…

¿Como se genera el perfeccionismo?

El perfecionismo se genera con la practica social, familiar o personal de relacionar el valor y la admiración con la perfección. Es decir, nos hemos creído la idea de que “cuanto más perfecto, cuanto menos defectos tienen algo, más bueno, apropiado, querido y valorado tiene que ser”. Es probable (no obligatorio), que de pequeños/as en casa nos felicitaran sólo por el trabajo muy bien hecho, muy bien apurado, por ese dibujo del qual no nos salimos de la ralla… Es probable que en casa, alguna de nuestras figuras de aprendizaje (por tanto de admiración), también fueran perfeccionistas, que simplemente sea una característica de nuestra personalidad, o que hagamos introduciodo esta creencia en la escuela o en cualquiera de las otras interacciones sociales.

Al encontrar en casa, en la escuela o en el trabajo, este comportamiento, hemos ido confirmando la idea de que eso que está perfecto, eso que no tiene ningún error, ese dibujo del cual no te has salido de la línea, impecable y precioso, es digno de amor y valoración, por encima de las otras tareas, (por mucho que también te haya esforzado). Por lo tanto, a la inversa, también hemos ido aprendiendo que todo aquello que tenga defectos y errores, no será digno de amor o valoración.

Esta idea, curiosamente, no encaja con esto que es mejor para nosotros, con eso que es positivo para el mismo desarrollo personal, ni encaja con la formación de una autoestima sana. Por eso si eres perfeccionsta, es posible que por muy bien que te vaya las cosas, siempre sufras de un miedo terrible a fallar, a equivocarte, o a que alguien o alguna situación inesperada, se te descontrole y derrumbe esa carcasas tan frágil en la que sustentas la propia valoración.

 

La trampa del perfeccionismo:

Si sufres de perfeccionismo, seguramente ya te habrás dado cuenta de que el origen de buscar perfección en todo eso que haces, está ne la necesidad o bien de buscar la aprobación de los demás, o en la de evitar posibles criticas, juicios, humillaciones…(miedo al rechazo o en la de tapar una baja autoestima. La idea no es hacerte sentir mal, todos tenemos cosas, ¡y yo la primera! La idea es poner consciencia, para que puedas empezar a desgranar esa situación.

Así que si eres muy perfecionista, es muy probable que también busques el control, es decir, que seas una persona controladora. ¿Ya que como puede salir todo perfecto, sino lo tienes todo bajo control verdad? El zproblema es que detrás de esta necesidad de controlar y de perfección, se esconde una escasez de seguridad, de confianza y tranquilidad ante la vida.

No es de estañar, que si ese es tu caso, sufras de nervios, de anisedad o hasta desarrolles conductas obsesivas. Ja sé que todos/as lo sabemos y nos lo han dicho mil veces “nada es perfecto”, pero a la vez, se nos ha enseñado a valorar esta perfección que no existe. Y aquí está la trampa.

¿Y porqué nada es nunca perfecto? Porqué los extremos no existen, tampoco es nada el máximo de imperfecto. Seguro que por muy mal que te vayan las cosas, siempre hay sitio para esa frase: “podría ser peor”, ¿verdad?

Mientras no lo frenamos, mientras no nos lo planteamos, o hasta que nos decidimos a para esta rueda, nos vamos acostumbrando a la “subida de autoestima, de los éxitos que vamos acumulando”, una subida de autoestima que muchas veces dura muy poco y que nos obliga a seguir persiguiendo más éxitos y más reconocimiento…

La cuestión es que te puedes pasar la vida persiguiendo la luna en una cueva, y sentir siempre una sensación de fracaso o de “no soy suficiente”…

 

Planteate: ¿porqué es mejor lo perfecto que lo imperfecto? 

Ja sé que es difícil pensar en las cosas en contra de la dirección establecida, dela dirección aprendida. Pero ahora imagínate que hubieras crecido en una cultura, en una sociedad, dónde se celebrara el error. En una cultura dónde supieran que la imperfección es el espacio ideal y necesario para generar aprendizaje y crecimiento personal, una cultura dónde alaban tus defectos, tus errores, tus líneas fuera del dibujo…, porqué así podrías analizar, pensar, mejorar y utilizar la creatividad personal para crecer como persona y para aprender a resolver los conflictos.

Porqué, ¿a que lleva ser imperfecto, cometer errores, tener defectos y ser falible? Pues (curiosamente) a conseguir eso que en el fondo buscan las personas perfeccionistas. A la autoestima, la seguridad y la confianza en uno mismo.

 

Què hacer si eres perfeccionista?

En primer lugar, felicitarte por haber hecho el primer paso, que es el de ser consciente de ello. ¡Enhorabuena! En segundo lugar (no te castigues por ser perfecionista, en el fondo es una actitud redundantemente perfecionista…) simplemente acepta y reconócete esta característica. Como te comentaba antes, ¡todos/as tenemos cosas!, en tercer lugar, ¿porque no empezar a liberarte y a trabajarlo un poco¿

¿Cómo? ¡Equivocate! Busca pequeñas cosas, actos cotidianos en los cuales decidas “permitirte” la imperfección. Pueden ser muchas cosas, puedes empezar por alguna cosa fácil y practica,como dejar la cama por hacer, hacer un trabajo a medias o equivocarte adrede en alguna actividad… ¿Porqué te digo esto? Porqué estos pequeños ejercicios te ayudarán a salir del automatismo, de valorarte por lo que haces y por el cómo lo haces, para empezar a valorarte más por “quién eres”.

Si tienes niños/as pequeños, adolescentes o ya son adultos (es indiferente) recuerda que no es necesario que sean perfectos para recibir aprobación, intenta no alimentar o crear en ellos la “idea” que sólo son dignos de reconocimiento y admiración si todo lo que hacen es perfecto. Recuerda que si solo valoramos a los demás cuando todo es impecable, podemos estar enseñando a no quererse se se salen de la ralla, a poner siempre un “pero” después de un buen resultado, a no considerarse “dignos de” porqué siempre se puede hacer más, a aceptar la falta de afecto o aprobación si no son la pareja perfecta, la hija, el hijo, la madre, el padre o “quien sea” perfecto.

¡Esto significa que no debemos valorar el esfuerzo y la constancia? ¡Ni mucho menos!, significa que no tiene que ser la única cosa que valoremos, ni en los otros ni en nosotros. Significa que yo tengo todo el derecho a quererme en todo el abanico de resultados que encentre en todas las cosas que haga en la vida.

 

Muchas gracias.

Gemma Pallàs.

Autoconeixemento, miedos y crecimiento personal.

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SobreGemma Pallàs

Em dic Gemma Pallàs i em dedico al acompanyament d'adults i adolescents, per generar seguretat i confiança per viure sense pors.

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