Por no perderte, me perdí yo…

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“No sé que haría sin ti”, “Te necesito”,”Eres mi vida”, “No puedo vivir sin ti”, “Sin ti no soy nada”…

Cuando el miedo a que el otro se vaya, hace que nos “demos” casi literalmente, hace que nos “volquemos” únicamente al otro y que priorizamos sus necesidades y las de sus deseos por encima de los nuestros. Cuando pedimos, cuando suplicamos, cuando estamos “siempre ahí” y puede que la otra persona no… Cuando todo lo que construye nuestra persona y nuestra vida, queda aparcado en un rincón, para “después de”, es cuando nos perdemos.

A veces no se trata de hacer nada, a veces es tan sencillo como no hacer nada, y así hacerlo todo. Es decir, seguir en una relación cuando con la otra persona, ja no somos quienes eramos antes, cuando ya no nos aporta, cuando es complicado tener un buen día, cuando ya se ha acabado la ilusión, la conexión, cuando ya no nos quieren como antes, pero…, ahí seguimos, porqué romper con todo nos da miedo.

El miedo a perder la pareja se entrelaza con el miedo a la soledad, con el miedo al qué dirán, con el miedo a perder la estabilidad, a salir de la zona de confort, a perder la seguridad, a no encontrar nunca a nadie más que te quiera, a no saber afrontar todos los cambios que esto comportará… En muchas ocasiones, todos o algunos de estos miedos, acaban convirtiéndose en uno de los argumentos por lo cuales estar con alguien y eso nos arrastra a desconectar de nosotros mism@s.

“Retener es más doloroso que dejar ir, y mientras retenemos nos olvidamos de nosotros”

Si tienes que esforzarte mucho para estar con tu pareja, si tienes que estar continuamente pidiendo aquello que necesitas, si la otra persona de vez en cuando no tiene claro si quiere estar contigo, si a veces expresa que no sabe lo que quiere, si eres tú quien no lo sabe, si parece que siempre tiras del carro, si estar con alguien y hacer lo que te gusta significa una lucha y un esfuerzo constante, es que no debe ser.

Retener es más doloroso que dejar ir, porque si tienes que retener, es que aquella relación no es lo mejor para ti. Retener es más doloroso que dejar ir, porqué mientras retienes, tienes una persona al lado que puede que no estaría sin esta retención, y eso con el tiempo es más doloroso que aceptar la verdad y seguir adelante. Retener es más doloroso que dejar ir, porqué mientras retienes, tus ilusiones, tus necesidades, tu crecimiento personal y tu autoestima va minando al ritmo que retienes. Si retienes, es que no vale la pena.

 

“Recibimos lo que proyectamos”

Si no me quiero, no me querrán. Si no me respeto, no me respetarán. Si me trato en el último sitio, si la otra persona siempre es antes que yo, así harán conmigo. Es curioso ver como las personas que más piden amor o más lo buscan, son las que menos se quieren y mientras siguen buscando fuera, lo que deberían construir por dentro, siguen no encontrando nada.

No es casualidad que haya gente que siempre se encuentra el mismo tipo de relaciones. Personas que no las tratan bien, personas que no las quieren de verdad, personas que les faltan al respeto…, encontramos lo que hacemos con nosotros mismos. Ya te estás faltando al respeto si aguantas según que situación, así que no puedes esperar que la otra persona te respete. Míralo des de el otro lado; ¿crees que alguien que se quiere estaría con alguien que no le trata bien? ¿Las personas con confianza, autoestima y seguridad (no de apariencia) piden amor, suplican o se ponen las últimas en todo? No…

¿Porqué luchas? ¿Por cuál relación? ¿A qué te estas cogiendo? ¿Qué estás perdiendo?

 

“No busques fuera lo que solo puedes encontrar dentro” 

Si te pierdes a ti, pierdes todo lo que puedes tener, si tú te has perdido, no puedes retener nada. Porqué la base principal dónde podrías retener, dónde podría asentarse la relación, esa base que eres tu mism@, no está.

Es siempre esta mala practica, de empezar la casa por las flores del jardín. Que los demás me valoren no hará que me valore yo, que los demás me quieran no hará que me quiera yo. Tu eres quien tiene que valorarse, amarse y querer para así encontrar personas que te valoren, quieran y amen.

 

“Cuando el amor se acaba, se acaba el amor, no yo” 

No nos debería dar miedo perder la pareja. Nadie es necesario para nadie, nadie es una necesidad. Nadie es mio ni a la inversa, no nacimos cogidos de la mano de ninguna pareja, había vida antes de conocer esa persona y la habrá después.

Eso no significa que no quieras estar con alguien, pero alguien con quien encajes, con quien puedas crecer, una relación dónde puedas ser tú y que te aporte y aporte y tú puedas aportar.

Así que si te has perdido, si es tu caso, como siempre decimos con todo NO PASA NADA, simplemente toca recuperarse y reencontrarse. ¿Cómo? Empieza por dejar ir, dejar ir esa persona que con la que sabes que no quieres estar o que tienes que forzar para que esté. No tiene ningún sentido esforzarte para que alguien te quiera, ¿qué tipo de amor es ese? Es desamor hacia ti.

Dejar ir para cogerte a ti. ¿Qué te gustaba? ¿Qué hacías antes? ¿En que te has descuidado? ¿Qué has dejado de disfrutar?

Si te quieres, proyectaras y encontrarás personas, sean o no parejas, que te quieran. Y des de ese amor hacia ti mism@ tengas o quieras o encuentres o no pareja, tendrás y podrás gozar de la relación de amor más enriquecedora y sí necesaria para vivir bien, que es el amor hacia ti.

Ninguna relación vale más que la tienes contigo mism@, ningún miedo nos debe asustar más que el miedo a perdernos.

 

Coaching personal.

Gemma Pallàs Carceller.

 

 

 

SobreGemma Pallàs

Em dic Gemma Pallàs i em dedico al acompanyament d'adults i adolescents, per generar seguretat i confiança per viure sense pors.

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